Alivio...!
¡¡¡Es pariente!!! ¡¡¡Quien visita a "Ojitos" es pariente!!!
¡¡¡Es pariente!!! ¡¡¡Quien visita a "Ojitos" es pariente!!!
UUUUUUUUUuuuuuuuuuuuufffffffffff!!!!!!!!
Bueno, al fin puedo escribir libremente... Por completo...
No estoy segura de querer ser leída. De lo que sí estoy segurísima es de que no se sepa mi identidad, eso es lo bueno de Internet: permite en casi todo el anonimato toal (salvo para el chusma que está al lado tuyo en el cyber y espía tu pantalla).
Alguien una vez me dijo "Si alguien no quiere que lean sus intimidades, entonces no lleva un diario.".
Bueno, probablemente, pero pienso borrar rastros de mi paso por aquí cada vez que termine de escribir un artículo.
Esto es a modo de terapia... Por lo que no busques, quien quiera que seas, contenidos ricos en lo que sea porque esto simplemente va a ser... mi vida, mi diario. No es para entretener a nadie salvo quien pase casualmente por acá y le llame la atención algo de lo que dije.
No busquen perfección, buena redacción, ausencia de redundancias porque esto es algo así como una asociación libre.
Bueno, parece que nada de lo que digo es cierto, supuestamente este weblog es para mí y no estoy haciendo más que aclarar cosas a los demás.
Voy a dar comienzo de una buena vez.
Ayer noté una anomalía... una ausencia de una persona que está prohibida para mí, pero que me fascina y hace tiempo me tiene bastante loquita. Es la persona que vive en el departamento de al lado. No me conoce, no la conozco. ¿Me gustaría conocerla? Puedes apostarlo. Daría lo que fuera por poder al menos... ser su amiga.
Estoy comportándome de manera muy estúpida desde un sueño que tuve con esa persona. A veces me imagino... si alguien supiese de esos comportamientos, seguramente se alejaría de mí por creerme rara. Espío por el ojo de la cerradura en los horarios que sé que sale o vuelve a su departamento, trato de oir con un vaso a través de la pared para ver de qué habla, con quién trata, cómo és. No he escuchado ninguna charla fuera de lo común. Lo que más me llamó la atención fue su... su risa. Su risa que combina con su voz, una voz imperfecta. No fea, imperfecta. ¡Pero qué más da! A mí me encanta.
Tiene unos ojitos (porque no son ojos, son ojitos) preciosos, cargados de una dulzura infinita. Y una sonrisa... con todos sus dientes parejitos. Le hace juego con sus ojitos. De altura... ¡alta!, de vestir formal. Sale bastante, no está mucho en su casa dado que no vive con nadie.
A veces pienso... ¿Cómo será su vida? ¿Sentirá soledad? Seguramente no, pues ante el primer minuto libre que tiene se va.
Y así uno magnifica todo cuando alguien le gusta. Recuerdo un saludo que me dirigió una vez, muy cálido. O venía feliz, o son mis ganas, no sé. Pero me tomó del brazo y me llamó de una forma muy cariñosa.
Nunca me pasó algo parecido con alguien. De repente retrocedo a los 15 años, me pongo tonta... pienso todo el tiempo en cómo sería un beso suyo.
Sin embargo... poder atravesar la puerta de su departamento y tener la oportunidad de tomar un café de vez en cuando, o ver una película, intercambiar un par de palabras acerca de algún tema, serio o no... Conocernos. AUnque sin llegar nunca a tocarnos, para mí ya bastaría. Porque estaría más cerca.
Anoche también oí que uno se enamora de lo que ve, quizás al escuchar hablar a la persona en cuestión, se descubre que nada se tiene en común con ella.
Pero es que... ¿viste esas personas trasnparenteS? Bueno, así veo yo a esta persona, o al menos, así la idealizo.
En definitiva... Anoche vi que de su departamento entraban y salían su madre (por el parecido y la edad calculo que es su madre) y otro ser estorbante que hace rato que tengo la enormísima duda de si es o no su "algo". Juraría que cuando a mí "Ojitos" no me interesaba, este ser se quedó a dormir en su departamento. Pero ahora no sé. Y por su facha... no creo que tenga historia alguna con mi amor. Se me caería muy abajo de ser así.
En fin... al ver esos movimientos inusuales, se me presentó en mi cabeza la idea de... ¿No le habrá pasado algo malo, no? Hoy a la hora en que va a trabajar estaba pegada al ojo de la cerradura, y no vi salir a nadie. Salí a la puerta, miré y encontré las persianas cerradas, el interior sin luz...
Sería una oportunidad de, cuando alguien del edificio comente algo, ofrecerme a ayudar en lo que sea, como regale las plantas, o pagar sus expensas cuando vaya a pagar las mías si posteriormente me encuentro con alguien que sale o entra a su departamento. Eso me daría pie para acercarme. Y quién sabe, si después todo sale bien, ¡puede iniciarse entonces la amistad de la que hablo!
Pero si eso no ocurre y todo termina en tragedia... ¡Qué raro sería eso! Ver todo lo que siento, todo lo que me pasa ahogado en una muerte, por ejemplo. ¡Qué impotencia! ¡Qué desazón! Llorar sería demasiado, pero sentiría una angustia...